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ESTRÉS
 

El término "ESTRES" viene de la física, particularmente de la ingeniería; el vocablo original, stress, indica la cualidad de una estructura que se encuentra resistiendo un peso, una carga o una fuerza. Se llama "tensión" (strain) a la deformación que sufre una estructura cuando se le aplica una carga.

La carga es análoga a un estímulo externo (factor estresante), y la tensión es análoga a una "respuesta de estrés", o reacción.

Pensemos en el timbre de nuestra casa: cuando alguien del exterior presiona el botón se unen los polos eléctricos en el aparato y éste "se carga" (estímulo); la carga incide sobre una resistencia eléctrica (estrés), y se produce una tensión (respuesta) sobre un resorte o laminilla que acciona una palanca que, por la propia tensión, vibra en contacto con una campana.

Si el visitante suelta el botón, cesa la carga, y también el estrés y la tensión; pero a todos nos ha pasado que el botón "se pega", y el timbre sigue sonando permanentemente hasta que hacemos algo para desconectarlo.

Mientras está sonando más allá de su función normal, el aparato está "estresado", y también la persona que lo escucha, los vecinos, el gato y el perro.

Utilizando esta imagen, podemos decir que una persona estresada es como si tuviera un timbre conectado en su cerebro, y que ese timbre está "pegado"; la persona se encuentra entonces en un estado de alerta permanente, este estado se manifiesta como una tensión generalizada en su organismo y una sensación de inquietud en su mente.

          Podríamos imaginar también el síndrome de estrés, como una lámpara permanentemente encendida, un radio sonando, un automóvil corriendo a ochenta kilómetros por hora, pero siempre en primera velocidad; éste se está forzando, calentando y desgastando en forma absurda.

Cuando se habla de un "síndrome de estrés", entendemos un estado anormal, y ciertamente enfermizo, que se presenta en una persona en particular; esto es, estamos hablando de un cuadro patológico de estrés crónico,  y no de la respuesta natural y lógica ente un estímulo específico. En el ejemplo de arriba, si suena el timbre se produce, de todas maneras, una reacción estresante, pero prevista y manejable por la persona.

 

     El estrés es una reacción inespecífica del organismo ante cualquier estímulo, desencadenando una respuesta natural de adaptación. Cuando este estímulo rebasa los índices de tolerancia se presenta una amplia gama de síntomas físicos y psicológicos que es necesario atender de una manera oportuna pues de lo contrario pueden degenerar en enfermedades orgánicas crónicas y progresivas y/o en trastornos emocionales que afectan de manera directa la calidad de vida. 

 

RESPUESTA NATURAL

 

     El estrés es parte de nuestras vidas, de las dificultades del siglo actual, a las cuales nos enfrentamos cotidianamente como las relaciones, el trabajo, la familia, el dinero, etc. no son dóciles a la reacción física de pelea o fuga, es decir que en la mayoría de las situaciones actuales nuestro organismo no tiene la habilidad de disipar el incremento de adrenalina circulando a través de nuestro cuerpo y esto provoca que despues de  un incidente permanezcamos mucho tiempo enojados y  físicamente activados.

     Pero no hay que olvidar que el estrés es también y sobre todo un proceso fisiológico normal de estimulación y de respuesta del organismo. No se trata forzosamente de una reacción penosa. Es la sal de la vida, indispensable para la adaptación, para el desarrollo y para el funcionamiento del organismo. Gracias a él el hombre se adapta y progresa. Todos nosotros estamos sometidos a diversos grados de estrés y la expresión clínica de "sobredosis" de estrés se emplea cuando la dosis de estrés acumulado supera el umbral optimo de adaptación y el organismo empieza a manifestar señales de agotamiento.

     Lo que resulta es la exposición excesiva crónica al estrés ya que puede afectar a nuestro cuerpo exacerbando muchas enfermedades y por lo tanto alterando la manera en que sentimos, pensamos y actuamos. Ante una situación estresante nos podemos sentir ansiosos, desamparados, sobresaturados o enojados. Nuestro estilo de pensamiento también se puede ver afectado, se nos puede dificultar pensar claramente, concentrarnos en una tarea o tomar decisiones. 

     Y es común que también se den cambios en nuestra conducta como aumentar la cantidad de cigarros fumados al día, de comida chatarra y/o bebidas alcohólicas.

  

CIRCULO NEGATIVO DEL ESTRÉS

 

     Es decir que cuando hay una sobredosis de estrés cualquier evento que sea percibido como amenazante desencadena el "Circulo negativo del estrés", que es toda una cadena en donde el  estrés activa la aparición de pensamientos automáticos, generalmente negativos, los cuales están influenciados por actitudes y creencias arraigadas desde la mas temprana infancia y dan como resultado estados de animo y emociones negativas, estos síntomas psicológicos: ansiedad, depresión, culpa, etc. o conductas mal adaptativas que se pueden manifestar en un estilo de comunicación inefectiva.

 

TRATAMIENTO

 

     En la Clínica Antiestrés Serenità damos soluciones terapéuticas objetivas concretas para manejar el estrés y reforzar la resistencia al mismo, así como para la prevención de trastornos generados por el.

     Por medio de la técnica de BIOFEEDBACK se logra el control voluntario de las respuestas fisiológicas ligadas al Sistema Nerviosos Autónomo.

 

PANTALLA Y GRAFICA PARA MEDIR PERFIL DE ESTRÉS

 

 

EL ESTRÉS ES UN PADECIMIENTO IGUALITARIO: NO DISTINGUE EDAD, GÉNERO, O CLASE SOCIAL.  

El estrés es un tema de conversación, de análisis y preocupación para muchas personas, sobre todo en las grandes ciudades, pero fácilmente se le generaliza, utilizando el concepto como un modelo, relativamente cómodo, de interpretar problemas personales, familiares, de relación, o algún tipo de trastorno que pone en riesgo la estabilidad de la persona. Es común que, ante el reconocimiento de alguna forma de malestar, desconcierto, insatisfacción, fatiga o incluso la sensación de insanía mental, las personas recurran a la imprudente declaración: "Lo que pasa es que estoy "estresado"..., lo que tiene una conclusión también ligera, pero contundente: "Lo que necesito son unas vacaciones".

          Si una persona tiene tan claro su problema, probablemente no tenga en realidad un problema, sino una forma de insatisfacción existencial que no tendría que ser definida en términos clínicos. Si dejáramos a un lado el psicologismo en nuestra manera de interpretar nuestros estados de ánimo y recurriéramos a los términos amables del lenguaje coloquial, seguramente nos entenderíamos mejor y sería más fácil definir y dimensionar nuestros problemas. La mayoría de las personas no se "deprimen", sino que se ponen tristes, añorantes, nostálgicas o melancólicas, y eso es algo natural e incluso sano; la depresión es una enfermedad, una patología, por lo que no surge ahora y se disipa mañana, como un estado de ánimo, sino que requiere un diagnóstico y un tratamiento específico. Lo mismo pasa con el estrés: muchas personas están insatisfechas con su manera de vivir, se sienten nerviosas, tal vez cansadas o tensas; pero eso no tipifica un síndrome de estrés, que es un trastorno y requiere un tratamiento adecuado.

 

EL ESTRÉS ES UN PROCESO ADAPTATIVO NATURAL, QUE SE PRODUCE ANTE ESTÍMULOS  ESPECÍFICOS.

 

EL ESTRÉS, COMO UN TRASTORNO, ES UNA REACCIÓN DESBORDADA ANTE ESTÍMULOS INESPECÍFICOS.

 

Como una patología o trastorno, un estado de estrés se caracteriza porque la persona presenta una sintomatología similar a la que se produce ante una situación real de peligro; pero tal peligro no es identificable o "especificable", por lo que se asume que, independientemente del conjunto de situaciones potencialmente estresantes que viva la persona, el núcleo de su problema es subjetivo, por lo que se trata de un trastorno básicamente psicológico, aunque tenga concomitantes físicos y existenciales.

          El caso más extendido de trastorno de estrés, y el más comentado socialmente,  es el crónico e inespecífico. Pero puede confundirse con otro tipo de patologías, derivadas también de estímulos estresantes, que en estos casos son identificables:

 

          4El Trastorno adaptativo, que puede presentarse cono secuela de un intento prolongado e infructuoso de adaptarse a condiciones estresantes, como puede ser un trabajo muy demandante, la existencia de deudas que difícilmente se pueden cubrir, dificultades conyugales, cambio de residencia, pérdida de un ser querido... Se identifica como un trastorno el desarrollo de síntomas que indican un esfuerzo de adaptación que no se está realizando de manera sana, por lo que se presenta un ánimo depresivo, un estado de ansiedad generalizada, una baja de rendimiento escolar o laboral, inestabilidad emocional, incongruencia conductual, entre otros.

 

          4Trastorno por estrés postraumático: Se presenta después de haber vivido un acontecimiento intensamente estresante, por lo que se produce un "golpe o herida psicológica", que es lo que se ha llamado "trauma". En este caso, el estímulo estresante es perfectamente identificable, y generalmente se trata de hechos físicos en los que se despliega una gran violencia, en los que la persona experimenta un peligro real para su vida, como pueden ser una violación, secuestro, asalto con violencia, arresto acompañado de tortura y otros hechos de este tipo, en los que interviene la voluntad expresa de hacer daño por parte de otras personas; un accidente, una enfermedad o la muerte de un ser querido son también eventos traumáticos, pero no destruyen la sensación de seguridad básica de manera tan insidiosa. En los países que han sufrido guerras, el estrés postraumático es un fenómeno muy extendido.

La respuesta del individuo ante hechos de extrema violencia es también un proceso adaptativo (o readaptativo) a la vida normal, pero en muchos casos se convierte en un trastorno cuando la secuela del trauma no es elaborada exitosamente. En estas condiciones se presenta un cuadro general de inseguridad, profunda desesperanza, sensación latente de horror, pesadillas recurrentes, embotamiento emocional, pensamientos catastrofistas espontáneos, conducta errática y apatía, entre otros.

 

          4Trastorno por estrés agudo. La característica esencial de este tipo de trastorno es la aparición de ansiedad, sensación de irrealidad, disociación de la personalidad, dificultad para conciliar o mantener el sueño, irritabilidad o ataques de ira, dificultades para concentrarse, sensación de estar "demasiado alerta", estados de amnesia y embotamiento general, entre otros. Estos síntomas se presentan como secuela de la exposición a un evento traumático de carácter extremo. El estrés agudo puede equipararse con un "estado de shock", por lo que debe considerarse un estado pasajero. Si el cuadro sintomático dura más de cuatro semanas, se diagnostica como un trastorno de estrés postraumático.

 

          4Trastorno de ansiedad generalizada. Aunque fácilmente se confunde con un estado de estrés crónico, la sintomatología y el origen de este trastorno indican una diferencia, en el sentido de que en este caso se percibe en la persona una especial sensibilidad para interpretar los hechos de la realidad no solamente como amenazantes sino como fuentes de angustia o preocupación irracional. Aunque las personas con este trastorno no siempre reconoce que sus preocupaciones resultan excesivas, manifiestan una evidente dificultad para manejar sus emociones y pensamientos, lo que les provoca una sensación permanente de malestar subjetivo y deterioro social, laboral o de otras áreas de su vida. La intensidad, duración o frecuencia de la aparición de la ansiedad y de las preocupaciones son claramente desproporcionadas con las posibles consecuencias que puedan derivarse de las situaciones temidas. Hay que decir que en un trastorno de ansiedad la persona identifica claramente los hechos que alimentan su preocupación, pero estos hechos pueden o no ser objetivamente estresantes, de hecho, cualquier situación puede ser interpretada ansiosamente.

          Un síndrome típico de estrés no equivale a la ansiedad, pero el estrés crónico puede desembocar en un trastorno de este tipo, lo que puede agravarse con estados agudos de angustia o ataques de pánico.

 

          Los estados antes descritos son propiamente enfermizos o patológicos, claramente identificables por los médicos y también por la propia persona que los sufre y sus familiares, en tanto que los síntomas están lógicamente relacionados con las causas. No ocurre lo mismo con el tipo de estrés que, en condiciones de "normalidad" social, se está produciendo en las grandes ciudades y que padece mucha gente que, aparentemente, no tiene un trastorno previo, como pudiera ser la ansiedad, hiperactividad u otros, además de que, en términos generales, no hay violencia o dramatismo en su vida. Sin embargo, estas personas experimentan un estado general de tensión, inquietud, molestia y una sensación generalizada de que la vida es demasiado "pesada", lo que se conoce como disforia, que no es en sí misma una patología, sino un estado existencial en el que la vida parece rebasar o "abrumar" al individuo.

 

EL ESTRÉS ESTÁ RELACIONADO CON UNA MANERA DE VIVIR, CON UNA ACTITUD ANTE LA VIDA. EXISTE UNA PREDISPOSICIÓN A GENERAR ESTRÉS EN PERSONAS  QUE SE "SOBRECARGAN", YA SEA POR RESPONDER A NECESIDADES COMPETITIVAS O POR TENER UNA PERSONALIDAD NARCISISTA, QUE LOS LLEVA A NO RECONOCER LÍMITES.

 

          La sensación de "estar abrumado" es el efecto, por un lado, de los factores que "sobrecargan" a la persona; y, por otro lado, por la respuesta que la propia persona elabora, tanto de manera consciente como inconsciente, para manejar los estímulos estresantes a los que está sometido. Cuando las estrategias adaptativas son del todo fallidas, la persona sucumbe ante el estrés, lo que podríamos imaginar como una "crisis nerviosa" totalmente incapacitante, por lo que la persona requiere atención terapéutica inmediata. Pero, en la mayoría de los casos, las personas elaboran respuestas medianamente eficaces para adaptarse a las sobrecargas vitales, lo que hace que el estrés se vuelva difuso y crónico.

Cuando el sistema inmunológico no logra erradicar, en un plazo corto, una enfermedad en el cuerpo, se establece un proceso de lucha a largo plazo, en estas condiciones se habla de una enfermedad "crónica" (de cronos: "tiempo"), que se concibe como algo prácticamente permanente, como una suerte de "equilibrio insano" del organismo. En el caso del estrés ocurre lo mismo: si el origen del estrés persiste, y la persona desarrolla estrategias que le permiten "soportar" la situación —sin solucionarla—, entonces el organismo, comandado por el cerebro, se prepara para una protección a largo plazo (crónica). a través de la secreción de más hormonas que incrementan el nivel de azúcar en la sangre para mantener la energía e incrementar la presión sanguínea.

          Esta fase de adaptación es el resultado de la exposición a largos períodos de estrés, lo que no necesariamente enfermizo, siempre y cuando existan los espacios de relajación, descanso y "restauración" del equilibrio sano. Podríamos pensar en las ansiadas "vacaciones", pero este sería un abordaje demasiado simple y ciertamente insuficiente en la inmensa mayoría de los casos. De lo que se habla es de el concepto mismo de vacaciones (estar "vacante", libre, irresponsable, diversificado, relajado) llevado a la vida cotidiana: como vacaciones mentales, momentos privados en los que la persona sea capaz de "desconectarse" de las situaciones que lo cargan.

 

LA PERSONA SOMETIDA AL ESTRÉS DEBE ENCONTRAR "ESPACIOS RESTAURADORES" DE SU TRANQUILIDAD, ALGO QUE LE PROPORCIONE "VACACIONES MENTALES" EN SU VIDA COTIDIANA.

 

          Bajo un estrés crónico, persistente, los afectados entran  en la etapa de agotamiento: los recursos mentales, físicos, emocionales y existenciales disminuyen, y el organismo sufre un deterioro general que se manifiesta específicamente en las glándulas suprarrenales, en donde el nivel de azúcar en la sangre disminuye, provocando una reducción de tolerancia al estrés, un agotamiento mental y físico, lo que conduce al debilitamiento del sistema inmunológico

          Cuando ya se ha configurado el fenómeno del estrés crónico, se pueden identificar los siguientes síntomas:

 

          EN LO FÍSICO:

          4Cambios en el patrón de sueño.

          4Fatiga permanente.

          4Alteraciones gástricas: mala digestión, náuseas, vómito, diarrea,

              colitis o gastritis.

          4Pérdida del deseo sexual.

          4Dolores de cabeza.

          4Malestar en diferentes áreas del cuerpo.

          4Mayor tendencia a las infecciones.

          4Debilidad generalizada.

          4Mareos, sudoración excesiva y temblores en las manos.

          4Comezón en manos y pies.

          4Bruxismo (rigidez en las mandíbulas).

          4Excesiva tensión muscular.

          4Sensaciones de inquietud.

          4Alteraciones respiratorias (falta de aliento, hiperventilación).

          4Taquicardia.

 

          EN LO MENTAL:

          4Falta de concentración.

          4Estados de amnesia pasajera.

          4Dificultad para tomar decisiones.

          4Confusión.

          4Desorientación.

          4Ansiedad generalizada.

          4Ataques de pánico.

          4Agorafobia (temor a situaciones en las que se siente atrapado).

 

          EN EL COMPORTAMIENTO:

        4Cambios en el apetito: comer demasiado, muy poco o sin control de horarios.

          4Desórdenes alimenticios: anorexia, bulimia.

          4Incremento en el consumo de alcohol o drogas.

          4Incremento en el fumar.

          4Nerviosismo.

          4Incremento de actitudes fóbicas.

          4Morderse las uñas, arrancarse cabellos.

          4Hipocondria.

          4Deterioro en la higiene personal y en la apariencia.

 

          EN LO EMOCIONAL:

          4Distimia (depresión leve permanente).

          4Ataques de tristeza profunda.

          4Impaciencia.

          4Irritabilidad.

          4Accesos de ira.

          4Llanto incontrolable.

         

          EN LO EXISTENCIAL:

          4Ideación de profunda soledad.

          4Sensación de vacío o inutilidad.

          4Hostilidad injustificada hacia otras personas.

          4Ideación de no tener propósitos en la vida.

          4Sensación de intolerancia hacia sí mismo o los demás.

          4Ideación relacionada con la culpa.

          4Sensación de no ser apreciado o amado.

          4Ideación suicida.

 

EN UN SENTIDO MÉDICO, EL ESTRÉS NO ES EN SÍ MISMO UNA ENFERMEDAD, PERO PUEDE "DISPARAR" ENFERMEDADES. LA DESAPARICIÓN DEL ESTRÉS FAVORECE LA CURACIÓN DE LAS ENFERMEDADES QUE SE HAN PRODUCIDO, PERO ÉSTAS DEBERÁN SER ATENDIDAS CON INDEPENDENCIA DE LOS TRATAMIENTOS ESPECÍFICOS PARA EL ESTRÉS.

 

En términos generales, una persona que padece un estrés crónico se encuentra vulnerable al desarrollo de cualquier otro padecimiento físico o trastorno mental. Pero de la investigación médica se deduce una relación directa entre el estrés y las siguientes áreas de la salud:

ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES

          Se refiere al corazón y al sistema de vasos sanguíneos del cuerpo. Las enfermedades cardiovasculares probablemente sean el problema de salud más serio que puede estar relacionado con el estrés. Las hormonas suprarrenales actúan para incrementar la presión sanguínea; el aumento temporal de la presión no representa un riesgo a la salud, pero una presión alta crónica puede tener efectos muy serios a largo plazo. La presión sanguínea elevada está relacionada con el desarrollo de la arterioesclerosis, que es el endurecimiento de las arterias, mismas que se estrechan, dificultando el flujo de sangre. Finalmente, una arteria se puede bloquear, provocando angina de pecho, apoplejía y fallas del corazón.

EL SISTEMA INMUNOLÓGICO

          Se trata del sistema que protege al cuerpo del ataque de elementos externos, como virus y bacterias, y también proporciona defensas contra enfermedades degenerativas. El estrés crónico puede dañar el sistema inmunológico al afectar la glándula timo, que es la que crea los glóbulos blancos, los cuales regulan la inmunidad. La reacción de estrés desvía recursos a las principales partes del cuerpo, a fin de prepararlo para la lucha (o la huida), principalmente refuerza el cerebro, el corazón y los músculos. Otros sistemas, entonces, quedan privados de esos recursos, incluyendo el sistema inmunológico, con lo que el organismo entero queda vulnerable. El resultado del estrés prolongado puede ser la reducción de la habilidad del organismo para combatir toda clase de infecciones. Por otro lado, cierto tipo de células blancas producidas por la glándula timo están activas en la prevención de la desorganización celular, por lo que cualquier falla en esta glándula puede aumentar el riesgo de cáncer.

ASMA

          El asma es un desorden respiratorio caracterizado por la constricción temporal de los bronquios, que son los conductos de aire ramificados de la tráquea a los pulmones. La propensión a los ataques de asma se basa en la hiperactividad de los músculos bronquiales, que se constriñen al exponerse a uno u otro de estos agentes. El estrés crónico afecta la eficiencia de las glándulas suprarrenales, reduciendo la secreción de antiinflamatorios y hormonas antialérgicas, lo que aumenta el riesgo de un ataque de asma.

DIABETES

          La diabetes es causada por la inhabilidad del cuerpo para metabolizar el azúcar, lo cual conduce a niveles excesivamente altos de glucosa en la sangre. La hormona insulina es la responsable de procesar el azúcar y es secretada por el páncreas. Se sabe que en condiciones de estrés, las hormonas suprarrenales aumentan el nivel de azúcar en la sangre. La adrenalina causa que el azúcar en el hígado sea bombeada dentro del torrente sanguíneo y la hidrocortisona actúa para reducir la metabolización de la glucosa por las células.

          Grandes cantidades de hidrocrtisona actúan para disminuir la sensibilidad a la insulina. Los niveles elevados de azúcar no son peligrosos en los individuos generalmente saludables, pero el estrés crónico combinado con otros factores, tales como la obesidad, actúan para incrementar el riesgo de diabetes.

ÚLCERAS

          El recubrimiento del estómago tiene una capa de mucosa para protegerlo de los ácidos y las enzimas digestivas utilizadas para descomponer la comida. Con el tiempo, el estrés crónico puede estimular la sobreproducción de jugos gástricos, lo cual destruye la mucosa protectora y actúa sobre las paredes del ducto digestivo, con el resultado de una ulceración, lo que puede ser un problema serio si se producen hemorragias internas.

DESÓRDENES DIGESTIVOS

          Muchos de los problemas de los conductos digestivos, como extreñimiento, diarrea y el síndrome del intestino irritado están relacionados con el estrés. Los nervios en el conducto digestivo reciben mensajes del cerebro en forma de hormonas, que le dicen a los músculos intestinales que se expandan o se contraigan. Los desequilibrios hormonales pueden causar alteraciones en el funcionamiento intestinal, tales como espasmos, extreñimiento y diarrea. El estrés crónico puede afectar el sistema gastrointestinal en su totalidad, con lo que también pueden presentarse problemas como la gastritis y la colitis.

PROBLEMAS DE LA PIEL

          El estrés incrementa los niveles de toxicidad en el cuerpo y contribuye a un desequilibrio hormonal generalizado, lo que tiene un efecto evidente en la piel, provocando ronchas, acné, manchas, eczemas, psoriasis, palidez excesiva y otra case de afecciones dermatológicas.

CEFALEA Y MIGRAÑA

          La mayoría de los dolores de cabeza no son causados por enfermedad, sino por fatiga, desórdenes emocionales o alergias. Los dolores de cabeza intermitentes se asocian con la preocupación, ansiedad, exceso de trabajo o simplemente por ventilación inadecuada.

El dolor de cabeza es resultado de la estimulación de las estructuras sensibles al dolor, como las meninges, que son las membranas que cubren al cerebro, así como los nervios del cráneo y la parte superior del cuello. Esta estimulación puede ser producida por inflamación, por dilatación de los vasos sanguíneos o por espasmos musculares del cuello y la cabeza. Los dolores provocados por espasmos musculares se clasifican como "tensionales", y a los causados por dilatación de los vasos sanguíneos se les llama "vasculares".

Un gran porcentaje de los dolores de cabeza producidos por estrés son derivados de la tensión; estos se caracterizan por un dolor difuso que se extiende por la totalidad de la cabeza, o ésta se siente como si estuviera presionada en su derredor por una banda elástica.

Al dolor de cabeza vascular se le llama "migraña", y también se encuentra asociada al estrés, aunque también a factores externos, como cambios de clima, menstruación, uso de anticonceptivos con estrógenos, o, en algunos casos, ingestión de quesos, chocolate, alcohol y otros productos que afectan los vasos sanguíneos.

El dolor de cabeza se asocia también con la depresión u otra clase de trastornos emocionales que también están vinculados con el estrés.

DEPRESIÓN

El estrés crónico puede producir una severa depresión, teniendo éste una incidencia tanto en el organismo como en la mente. La adrenalina y noradrenalina no sólo son hormonas suprarrenales, sino también mensajeros químicos del cerebro. Las deficiencias de noradrenalina han sido relacionadas con la depresión, además de que el agotamiento suprarrenal que produce el estrés crónico es en sí mismo un factor de riesgo para la aparición de enfermedades depresivas.

SÍNDROME PREMENSTRUAL

 El estrés tiene un efecto debilitante en los nervios en general, por lo que ciertos síntomas premenstruales pueden ser agravados por el estrés. Muchas mujeres que presentan tendencia a este síndrome tienen niveles anormales de la hormona suprarrenal aldosterona, lo que puede explicar algunos problemas de retención de líquidos, ganancia de peso, blandura de los pechos y abultamiento del abdomen. La liberación de aldosterona causada por el estrés aumenta estos problemas.

 

SI EL ESTRÉS NO ES ATENDIDO A TIEMPO, LOS DAÑOS CAUSADOS EN OTROS SISTEMAS VITALES SE CONVIERTEN A PROBLEMAS INDEPENDIENTES Y ADICIONALES AL PROPIO ESTRÉS CRÓNICO, CON LO QUE SE AGRAVA LA CONDICIÓN GENERAL DE LA PERSONA.

 

 


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