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Las tensiones y el estrés se han vuelto parte de nuestra vida sobre todo
en las grandes ciudades, el ritmo acelerado y el activismo en el que caemos
al tratar de satisfacier las necesidades creadas por nosotros mismos y las
exigencias de el trabajo diario, van acumulando tensions muy fuertes que
las más de las veces sobrepasan la capacidad de adaptación que el
individuo pudiese tener. Es entonces cuando aparecen las angustias, las
enfermedades y los síntomas físicos o emocionales.
Ahora bien estas tensiones de la vida nunca van a desaparecer, el estrés
es como la sal de la vida, representa una oportunidad para crecer y
desarrollarnos. Lo importante es conocer como actúa y, entendiendo los
efectos dañinos en nuestra persona manejarlo constructivamente y
convertirlo en un factor de desarrollo personal. Para esto es importante
aprender a relajarnos y revisar nuestros hábitos, de manera que podamos
propiciar un cambio hacia una vida saludable y positiva, mejorando todas
las áreas de nuestra vida.
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